21. La prueba de ADN I
Arturo Abad Rocamonte
No tenía ánimos de regresar a la oficina. La sola idea de sentarme frente a papeles y números me resultaba insoportable en este momento. Le pedí a mi asistente que condujera hasta la casa; lo único que quería era ver a mi hija.
Pero el recuerdo de las palabras de Roberto me golpeó de nuevo: “Clara y yo siempre nos amamos”. Aquella frase se repetía como un eco punzante en mi cabeza. Entonces, ¿existía la posibilidad de que él fuera el verdadero padre de Lisa? Podía soportar