Capítulo 46
Las calles del viejo barrio donde solía vivir Sofía parecían no haber cambiado nada en ocho años. Las fachadas seguían gastadas por el tiempo, los jardines cuidados con esmero por los vecinos de siempre, y esa casa inmensa color crema con rejas blancas que aún conservaban las macetas colgantes en la entrada. Sofía se detuvo frente al portón, de su casa, respiró hondo, y apretó con suavidad las pequeñas manos de April y Eros. Ella no dijo nada y solamente los miró con ternura antes d