Capítulo 14
Sofía había encontrado un extraño remanso de paz en aquel pequeño pueblo costero al que la había llevado su prima. Estaba lejos del bullicio, de los susurros maliciosos y los titulares que la ridiculizaban delante de todo el mundo. Ahí sin pensar en nada lograba respirar, aunque fuera con dificultad. El sol salía cada mañana, el mar rompía contra las rocas como un ritual constante, y la vida parecía, al menos superficialmente, menos cruel. Sin embargo, su corazón seguía arrastrando