Capítulo 68. El secreto de papá
—Te escucho.
—Al perder a tu madre, yo me sumí en una profunda depresión que, si no hubiera sido por Aida, la madre de Sandra, no sé qué hubiera sido de mí. Ella y yo éramos muy buenos amigos y fue mi apoyo; ella se enamoró de mí y yo, en agradecimiento, digamos que acepté su amor y poco tiempo después nos casamos. —Guarda silencio, suspira y camina en dirección al jardín; yo lo sigo.
—Fue una buena mujer y llegué a quererla mucho; al poco tiempo ella salió embarazada y eso me devolvió la alegr