Capítulo 29. Llego con ella
Me subí al auto y di un golpe al volante con todas mis fuerzas. ¡Por Dios! me estaba odiando tanto, ¿cómo pude? Grité de rabia y ahí en el auto de mi novio, el que me dejó para que no tuviera contratiempos si salía tarde y no me pasara nada, y yo, yo traicionándolo de la peor forma.
No quería seguir torturándome, quería huir de mi propia conciencia, así que esta vez decidí irme a mi casa; quería solo llegar y platicar con mi mamá de cosas simples, como las travesuras de mis sobrinos o algo que