La mañana en el hospital había traído consigo una calma tensa. Mateo dormía profundamente después de tomar su desayuno, el agotamiento de la fiebre y la emoción de tener a Bianca a su lado habían terminado por vencerlo. Su pequeña mano seguía aferrada a la de Bianca, como si incluso en sueños necesitara asegurarse de que ella seguía allí.
Bianca lo observaba dormir, acariciando suavemente sus dedos pequeños. No podía explicar lo que sentía por ese niño. Era una conexión que trascendía la memori