Samantha despertó en su cama con la respiración agitada y el cuerpo sudafo; no recordaba como volvió a su casa, por lo visto todo había sido una pesadilla, el aire gélido entrando por su ventana la hace percatarse de no haberla cerrado, se apresura a corregir su descuido. A lo lejos logra oír el aullido de un lobo, lo cual le eriza la piel.
—Samantha, padre quiere que bajes a desayunar—su hermano menor grita a través de la puerta.
—¿Papá esta en casa?—la sorpresa de Samantha es evidente.
—Tiene