Su cuñada la recibió con alegría, todos celebraron con entusiasmo la noticia de que no sería uno, sino dos bebés los que venían en camino.
Allí, en ese lugar rústico y de apariencia salvaje, se sentía protegida y a gusto, tenía una nueva familia, todos a su alrededor eran atentos, siempre preocupados por su bienestar, en las mañanas ayudaba a las mujeres con cosas pequeñas como costuras y tejidos, eso le gustaba.
Iker le sonrió, entregándole una flor silvestre que recogió para ella.
—Grac