Samantha quedó conmovida ante la propuesta del apuesto desconocido, estaba dispuesto a cuidar de ella, sino también del bebé que llevaba en el vientre, lo miró al borde de las lágrimas, se había convertido en su salvador, sin pensarlo demasiado lo besó en los labios, producto de un arrebato juvenil.
—Imagino que eso es un sí,—soltó el Alpha mirando con extrañeza a la joven, allí en plena noche, bañada por la luz de la luna lucía más hermosa que Sahira, era como una versión mejorada de la que al