Capítulo 50
Daniela
Estiro mi cuerpo sobre el suave colchón y me siento como si estuviera flotando en una nube de algodón, ahora que todos los problemas se acabaron el haber dormido anoche sin ningún tipo de preocupación me relajó bastante. Siento un brazo que me atraen hacia su cuerpo y obviamente sé de quién se trata porque su aroma es inconfundible. Me volteó aún con los ojos cerrados y abrazo el fornido cuerpo de Guillermo y este me regala un beso sobre la cabeza.
– Buenos días – me dice