Ariarys
Nunca nadie me había besado de esta manera, como tampoco nadie se había detenido a acariciar cada parte de mi cuerpo antes de quitarme la ropa. Los besos de Erik son apasionados, fogosos, demandantes, pero a la vez tiernos y dulces. Tanto que no quiero separarme de su boca porque temo que en cuanto lo haga, me de cuenta de que todo es un sueño y me despierte dejando atrás este hermoso momento.
Con sus manos grandes y ásperas recorre completamente mi espalda, haciendo que corrientes eléc