Jina
El mundo es un pañuelo o de pronto muy chiquito, tanto como para que todas las casualidades caigan juntas en el mismo lugar. Que digo todas las casualidades, más bien todas las desgracias me pasan solamente a mi al parecer por algún capricho del destino.
Cuando escuché de la boca de mi propia hermana que aquel sujeto al que dejé semidesnudo y amarrado en la habitación de aquel hotel, era nada más y nada menos que también tío de mis sobrinos. No podía creer lo que estaba escuchando porque p