Al otro día, sábado, desde las 8 de la mañana Piero estaba reunido con Bruno, ambos estaban manteniendo una teleconferencia con los directivos de una sede que tenía en el viejo continente.
Al terminar ya era media mañana, Bruno estaba contento, porque por el momento no tenía que volver a Europa y se podía tomar, luego de fin de año, sus merecidas vacaciones.
Estaban charlando sobre las vacaciones, el viudo pensaba llevar a su niña a Punta del Este y dudaba en terminar sus vacaciones en Disney c