La mucama la acompañó hasta la puerta indicada.
Mora golpeó suavemente y entró solo cuándo escuchó que desde adentro le indicaron que entrara.
-Permiso señor.
Era un momento embarazoso.
-Perdón por el momento que pasaste.
-No es nada, señor, solo tiene que comprender que la niña perdió hace muy poquito a su madre y se siente sola.
El hombre inspiró profundamente.
Estaba contrariado.
No sabía muy bien el motivo y se sentía cansado.
Fue cuándo se le ocurrió una idea que le pareció genial, sin pen