Estaban en la casa de los padres de Bruno, reunidos con el resto de su familia, no eran un gran clan, pero estaban más o menos unidos.
A las 12 de la noche llegó Papá Noel, repartiendo infinidad de juguetes para Camila y para los hijos de los otros primos de su padre, ya que primos directos, la niña no tenía.
Un rato después, Camila lloraba desconsolada.
Todos lo atribuyeron a que extrañaba a su madre, la extrañaba sí y mucho, pero también extrañaba a su maestra, que para ella era mucho más que