Comenzaron a pasar los días y Piero no podía sacar a Mora de su mente, simplemente no podía olvidarla.
Se había arrepentido de decirle a su primo que le saque la protección y tampoco quería hablar con su jefe de seguridad.
Se sentía perdido, pero seguía pensando que ella pretendió embarazarse para sacar alguna ventaja, era inaudito que hiciera una cosa así.
Lo lógico era que aborte, pero cada vez le costaba más pensar en esa palabra.
Solo esperaba que no hubiera consecuencias de aquella vez.
No