Ezra
El viento helado azota mi rostro mientras estoy en la cima del acantilado, la mirada perdida en la oscuridad del bosque abajo. Mi corazón late aún demasiado rápido, el sabor de la sangre de Damon todavía en mi lengua. Mis manos tiemblan, no por cansancio, sino por la rabia contenida.
Ella me ha rechazado.
Alina.
Aprieto los dientes, mis garras hundiéndose en la fría piedra bajo mis pies. Ella me miró como si fuera un monstruo. Como si me hubiera convertido en el enemigo.
— Eres un monstruo