Ezra
El viento aúlla a través de las copas de los árboles, un soplo helado que hace temblar la noche. Estoy de pie en la cima del acantilado, con la mirada perdida en la oscuridad que se extiende bajo mis pies. La luna ilumina débilmente los contornos del bosque, y a lo lejos, percibo el latido sordo de un corazón.
Su corazón.
Late lentamente, con calma, como si estuviera a salvo. Como si pudiera escaparse de mí.
Una mueca nace en mis labios.
— Se equivoca.
Mi mano se cierra alrededor del medal