Damon
No me despierto.
Regreso.
De un lugar sin bordes, sin forma, sin peso.
Pero no vacío.
Un lugar cargado.
De presencias. De voces.
De un eco que no entiendo pero que me llama.
Y de una silueta que nunca veo realmente,
pero que sé que me observa, muy de cerca.
Un niño.
O algo más.
Algo entre.
Entre la idea y la materia.
Entre el futuro y la memoria.
Un instante, en este sueño sin contornos, sentí su aliento contra mi palma.
Y mi corazón dudó.
No por miedo.
Sino por