Alina
No duermo.
O tal vez sí.
Pero no es un sueño ordinario.
Es una suspensión.
Un hilo tenso entre dos mundos.
Mi cuerpo está allí, anclado contra Damon, su calor suave, regular, reconfortante.
Su mano se ha posado en mi costado sin pensarlo.
O tal vez sí.
Su palma abraza la curva de mi cadera.
Respira conmigo.
Escucha.
Y en el silencio entre nuestros alientos,
oigo más que su corazón.
Oigo el del Reino.
Late.
Pesado. Lejano.
Pero presente.
Late en mis huesos.
Pulsa en mis palmas.
Sube bajo m