Alina
Ellas llegan al amanecer.
En silencio.
No hay una voz.
No hay un paso de más.
Solo el murmullo del musgo que pisan.
Solo la tierra que parece apartarse a su paso, como si las reconociera.
Vienen de lejos.
De montañas donde ya no vive nadie.
De pantanos donde las lámparas se apagan solas.
De bosques que han olvidado el nombre de las estaciones.
Son los restos de una era que los libros no se atreven a evocar.
Las he visto en sueños, tantas veces.
Sus siluetas vestidas de negro, de ceniza, d