Alina
La noche parece interminable. El cielo es de un negro azabache, y el silencio solo se rompe por el murmullo del viento entre los árboles y el lejano sonido de un búho. Estoy acostada en la cama, la sábana enrollada alrededor de mi cuerpo desnudo, el calor de Damon aún impregnado en la tela.
Mi corazón late fuerte, irregularmente. Debería sentirme segura en sus brazos, pero el peso de la revelación de Raven pesa sobre mí como una piedra helada.
La descendiente de una sangre antigua.