Alina
La luz del amanecer se filtra a través de las pesadas cortinas de la habitación. El calor del sol acaricia mi piel desnuda, pero no es eso lo que me despierta. Es la presencia de Damon.
Estoy acostada contra él, mi cuerpo moldeado al suyo, su mano ancha reposando en mi cadera. Su aliento cálido roza mi cuello, y su torso desnudo y poderoso sube y baja al ritmo tranquilo de su sueño.
Permanezco ahí un instante, saboreando la sensación de su cuerpo contra el mío. La noche pasada fue intensa