Damon
El silencio en la habitación es casi opresivo. Alina, tendida bajo mí, duerme, su respiración suave y regular. Su piel desnuda brilla débilmente bajo el resplandor de la luna que se filtra a través de las cortinas. Mi brazo reposa en su cintura delgada, mis dedos rozando mecánicamente la curva de su cadera.
Pero a pesar del calor de su cuerpo contra el mío, una sombra fría me consume por dentro. Cillian.
Lo siento en mis venas, como un veneno insidioso. La manera en que miró a Alina, la s