Alina
El choque aún resuena en mis oídos mientras Damon se incorpora con dificultad, un rastro de sangre escapándose de su labio inferior. Su mirada dorada arde de rabia, un destello oscuro y letal en sus ojos. Frente a él, Kael se mantiene con una gracia helada, su sonrisa cruel extendiéndose en sus finos labios.
— Eres más débil de lo que pensaba —gruñe Kael, con su voz arrastrada.
Damon aprieta los puños. Su pecho se eleva al ritmo de su respiración entrecortada.
— Acércate y verás lo débil