Alina
La noche ha caído desde hace mucho tiempo, pero sigo despierta, la mirada perdida en la oscuridad de la habitación. Damon está acostado a mi lado, su brazo alrededor de mi cintura, su respiración regular contra mi nuca. La tensión del día aún pesa sobre mis hombros. La amenaza de los Antiguos flota en mi mente como un veneno lento que se extiende por mis venas.
Me deslizo suavemente fuera de la cama, evitando despertarlo. Mi cuerpo aún está marcado por la pelea, con dolores recorriendo mi