Alina
La luz fría del alba se desliza a través de las cortinas de la cabaña, acariciando mi piel desnuda. Damon aún duerme a mi lado, su brazo pesado drapeado sobre mi cintura, su aliento cálido acariciando mi nuca. Su cabello oscuro cae en mechones desordenados sobre su frente, y aun en su sueño, conserva esa aura bruta y dominante que me atrae ineludiblemente.
Acaricio su torso con la yema de los dedos, trazando las líneas de sus músculos, el calor de su piel contrastando con la frescura