Adam estaba saliendo de la empresa vestido con su traje formal de empresario acompañado por su secretario y el gerente regional de la empresa.
El joven sintió vibrar el celular en su bolsillo, aunque decidió no contestar, lo menos que necesitaba era terminar de dañarse la tarde.
En aquel momento vieron llegar el auto el negro del señor Sanders, el chofer abrió la puerta y el hombre salió con un rostro sumamente serio.
Los hombres presentes sabían que no había un buen ambiente en aquel momento,