Evie pasó una mano estresada por su cabello y después observó fijamente a Adam.
—¿Crees que yo permitiré que Gabriel sobrepase los límites conmigo? —cuestionó—. ¿Crees que soy capaz de serte infiel?
—No… te acabo de decir que no creo que seas capaz de hacerlo —insistió Adam.
—Basta —soltó la joven con cansancio—, no quiero discutir contigo.
El silencio los consumió, volviendo a crear la distancia entre los dos. Se sentía como estar de pie en diferentes extremos del mismo océano, las olas los ib