Veinticinco años después.
La biblioteca Valeria Solís celebraba su 150 aniversario.
El pueblo entero estaba reunido en la plaza principal. Lucía, con cincuenta y ocho años, cabello completamente blanco y una elegancia serena que solo da el tiempo, estaba sentada en la primera fila junto a su hija Sofía y su nieta Valeria, de diecisiete años.
El alcalde terminó su discurso y le cedió la palabra.
Lucía se levantó lentamente y subió al pequeño escenario improvisado frente a la biblioteca. La gente