En el lado izquierdo, por debajo del hombro y por encima del pecho, se distinguía con claridad una mancha de nacimiento de color marrón claro, con forma de gota invertida. Por un lado parecía como cortada; por el otro, terminaba en un borde irregular, casi deshilachado. Eva siempre se había avergonzado de ella; de hecho, por culpa de esa mancha no se había atrevido a acercarse a los chicos. Se sentía marcada, una tontería… Marcos ni siquiera le prestó atención; probablemente ni la notó.
—Cuando