La vio en cuanto bajó del coche. La encontró con la mirada de inmediato, no porque estuviera a la vista, sino porque la estaba buscando.
Eva, con una blusa de colores delirantes que recordaban a la bandera estadounidense, pantalones cortos y zapatillas blancas, apuntaba el objetivo directamente hacia Marcos. Pero él entendió enseguida que la chica se escondía más detrás de la cámara de lo que intentaba captar un buen encuadre. Y todavía no lo sabía —o más bien, no lo sentía—, pero estaba nervio