Capítulo 90: Sin lágrimas.
Eliana seguía sentada en el comedor, con la mirada fija en la comida que José Manuel le había preparado. El aroma seguía en el aire, tentador, pero ella no tenía hambre. Su mente estaba en otro lugar, enredada en el pasado y el presente, en lo que fue y en lo que nunca pudo ser.
¿Por qué él era así? ¿Por qué nunca le había creído?
Si aquella vez José Manuel hubiera confiado en ella, todo habría sido diferente. Tal vez seguirían juntos, tal vez su hijo estaría vivo, tal vez no tendría que vivir