Los días pasaban con una calma engañosa, como si el mundo hubiera decidido darle un respiro a Eliana mientras su mente seguía atrapada en el limbo entre recuerdos perdidos y emociones que no podía comprender. Su recuperación avanzaba, pero con cada día que pasaba, su corazón se enredaba más en una maraña de sensaciones confusas.
Isaac era su refugio. Con él se sentía segura, como si el simple hecho de verlo le recordara que no estaba sola. Su voz, su risa, la manera en que le hablaba con dulzur