Noah es un Van Ness.
Daniel se levantó del sofá con el gesto crispado. Estaba alterado… y aún no había escuchado lo peor.
El abogado lo miró con paciencia profesional, como quien ya ha lidiado con hombres que creen que gritar cambia la realidad.
—Por favor, Daniel, tome asiento. Le recuerdo que, en la lectura del testamento, ambos hermanos vinieron con su respectiva pareja.
Amanda notó el detalle. “Ambos hermanos”. “Respectiva pareja”.