M****a.
Amanda conducía con las piernas temblándole.
El volante estaba firme entre sus manos, pero por dentro sentía que todo se le deshacía.
Cada vez que respiraba, el aire le raspaba la garganta. Cada vez que parpadeaba, veía la foto que Daniel le había mandado de Noah dormido en su habitación, ajeno a que un monstruo lo observaba desde la oscuridad.
No podía permitirse pensar demasiado.
Si pensab