Comenzaremos nuestra vida desde cero.
Amanda asintió más veces de las necesarias y hasta mordió su labio inferior, obligándose a parecer dócil, mientras él se colocaba detrás de ella y le quitaba las esposas. En cuanto sus manos quedaron libres, sintió un alivio físico tan inmediato que casi le dolió.
Se frotó las muñecas, marcadas, sensibles, todavía resentidas por el metal.
Un paso.
Apenas uno.
Per