Me la vas a pagar, Daniel Van Ness.
El cuerpo de Ethan seguía inmóvil dentro del auto, como si la mente se hubiera negado a darle la orden de reaccionar.
No fue hasta que escuchó la bocina del vehículo de Selena, despidiéndose al alejarse, que volvió en sí de golpe.
—Ethan, tengo miedo de que le haga algo... de no volver a verla.
No.
Eso era imposible.
Pero también era imposible que se la hubiese llevado y l