Es ahora o nunca.
El asco fue tan inmediato que Amanda tuvo que concentrarse para no reaccionar.
Cada palabra que salía de la boca de Daniel era una repugnancia nueva, una capa más de suciedad sobre algo que ya era insoportable desde hacía años.
No había ni una sola parte de ella que dudara. No había confusión, no había nostalgia, no había una grieta por donde pudiera colarse el pasado.
Eso había quedado enterrado hacía mucho.