No me dispare. Por favor...
El pulso de Amanda iba tan rápido que por momentos creyó que el corazón se le iba a detener de golpe.
Todo su cuerpo temblaba, pero no por el frío.
Era una mezcla brutal de miedo, adrenalina, agotamiento y una esperanza tan frágil que hasta dolía tocarla.
Las sirenas sonaban cerca, demasiado cerca, y aun así ella no sabía qué hacer. Tenía miedo de volver sobre sus pasos y encontrarse con Daniel esperándola en medi