El rojo es amor.
Amanda se sentía más tranquila.
No completamente bien, pero sí más tranquila.
El único peligro real para ellos ya estaba encerrado y, por primera vez en muchas horas, podía respirar sin sentir que algo horrible iba a pasar en el siguiente segundo.
Daniel ya no estaba libre. Ya no podía volver a hacerles daño.
No quiso despertar a Noah.
Se quedó observándolo unos segundos más, do