CAPÍTULO 9: LA HUELLA QUE QUEDA
Un año después de la inauguración del Centro de Música Lila Márquez, el lugar había vuelto a ser el corazón de la escena musical de Valdemar. Salones que antes resonaban con las risas falsas de los Reyes ahora llenaban de acordes de violines, pianos y guitarras, mientras jóvenes víctimas de abuso encontraban refugio y voz en la música. Elias dirigía la fundación con dedicación, cada día recordando las palabras de Lila: “Prefiero morir intentando ser escuchada que