Andrew se queda inmóvil en la puerta.
No es sorpresa lo que cruza su rostro al ver a Daniel ahí dentro.
Es algo peor.
Incomodidad.
Una grieta en la armadura del hombre que siempre cree tener el control.
Daniel, en cambio, reacciona sin pensar. Da un paso adelante y su cuerpo se interpone entre Andrew y yo como si fuera un reflejo antiguo, aprendido a base de golpes invisibles. No me pregunta si quiero que lo haga. Simplemente lo hace.
Y por primera vez en mucho tiempo, alguien se pone delante d