Madison fue dada de alta, ella no se quedó al lado de Andrés sino que fue a la prisión. Sus lujosos zapatos contrastaban con el ambiente decadente de dicho sitio.
— Quiero ver a Sarah — ella le habló a la celadora — supongo que sabes quién soy.
— Si — ella abrió la reja — pasa, te llevaré donde ella.
Madison entró al cuarto en que tenían a Sarah, ella se encontraba bastante golpeada y uno de sus pies estaba enyesado hasta arriba de la rodilla.
— Quiero en este momento que me digas lo que le hic