Madison pasó a la habitación, ella acarició el rostro de Andrés y su rostro de dolor fue conmovedor. Los ojos grandes que tenía se inundaron de lágrimas que se deslizaron por sus mejillas.
— Es mi culpa, todo esto es mi culpa — tomó a Andrés entre sus brazos — ¿Por qué me has abandonado? Te dije que te necesitaba.
Madison miró a los niños, ellos se encontraban llorando por la muerte de Andrés y fue en ese momento que supo que debía ser fuerte. Aria fue consolada por Arián.
— No, tú no me puedes