Madison se sorprendió al ver la similitud que ellos tenían, Santorini tuvo un momento de decepción y dolor, pero después regresó a ser el mismo.
— Para nuestra desgracia, si, él es mi hijo y me ha robado de la manera más vulgar que puedes pensar.
— ¡Yo no te he robado nada! Simplemente tomé lo que…
— Por derecho te corresponde, si — él movió la mano con indiferencia — ese cuento chino ya me lo sé, el problema aquí es que tú no te mereces nada; bien sabías que mi sucesión iba a pasar a manos de