El sol brillaba alto sobre la escuela de Prissy, un edificio imponente de ladrillo rojo con ventanales altos y un arco de entrada decorado con enredaderas perfectamente cuidadas. Los autos blindados de la familia Rinaldi se detuvieron en el estacionamiento, y Ameline bajó del coche de Seth, sintiendo el calor del día mezclarse con los nervios que no la abandonaban. Prissy, radiante en su vestido azul claro, apenas puso un pie fuera del auto cuando soltó un gritito de emoción y corrió hacia un g