El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de un naranja suave mientras la ceremonia de graduación de Prissy llegaba a su fin.
El jardín de la escuela, con sus flores blancas y azules, estaba lleno de risas y abrazos mientras los estudiantes y sus familias se despedían. Prissy, todavía con su toga azul, estaba radiante, sosteniendo su diploma como si fuera un tesoro. Ameline la observaba desde unos pasos atrás, su corazón lleno de orgullo pero también de una melancolía que no podía explicar.