El sol apenas comenzaba a asomarse sobre la ciudad, tiñendo el cielo de un gris pálido cuando Seth salió del edificio con Tucker a su lado. El aire fresco de la mañana le golpeó el rostro, pero no hizo nada para aliviar la tensión que llevaba en los hombros. La noche anterior, con Ameline, seguía rondando su mente, pero la empujó al fondo, enfocándose en la misión. Tucker, con su chaqueta oscura y su expresión de siempre, caminaba a paso firme, revisando algo en su teléfono mientras subían al a