El silencio en el auto era denso, pesado, como si el aire mismo se hubiera solidificado tras la confesión de Prissy de algo que Ameline nunca habría esperado: la dulce Prissy se atrevió a besar a Nataniel, quien ella pensaba era novio de su mejor amiga.
Ameline, con los ojos abiertos de par en par, sentía su mente dando tumbos, incapaz de procesar del todo lo que acababa de escuchar.
Prissy había besado a Nataniel... Su Prissy, la dulce adolescente que quería como a una hermana, con su risa